CHICAGO MARATHON, REVIEW + TODO LO QUE DEBES SABER

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Hola amigos de Runners Chile, les escribe Néstor Fernández, corredor amateur y columnista de esta revista digital, si no me conoces, me presento:

Corro desde 2014, soy miembro de PDI Runners y entreno bajo las órdenes de Omar Aguilar: llevo un poco más de 14.000 kilómetros recorridos (según Strava), con varias competiciones en el cuerpo y desde 2016 me aventure en este gran y apasionante tema de LA MARATÓN, gracias a Dios con buenos resultados, hasta esta columna llevo 05, con una buena progresión de tiempo:

  • 2016 Santiago con 2:56
  • 2017 Boston con 2:53
  • 2017 Vina del Mar con 2:48
  • 2018 Vina del mar con 2:43
  • 2019 Chicago con 2:41 y es esta última la que les paso a contar.

Desde un tiempo a esta parte me ha resultado muy interesante, poder llevar el proceso completo de un Maratón, además de detallar los pasos previos desde que piensas correr fuera del país, hasta que pisas la línea de partida.

Continuando con la columna, y antes de entrar en tierra derecha, les comento que la columna completa, la dividire en 3 grandes partes, la primera es la logística, dinero y consejos prácticos para correr esta maratón; la segunda es la preparación y el trabajo físico que hice y la tercera y más importante es el dia D, corriendo Chicago Marathon: entonces vamos allá.

CAPÍTULO I, Chicago, lo que debes saber antes de llegar

En mi caso, termina Vina del Mar, tengo una progresión tremenda, rebajando 5 minutos de mi última maratón y corriendo muy cómodo, semanas después decido salir a correr mi segundo Major (circuito de 6 maratones a nivel mundial que representan las grandes ligas, si quiere saber mas de eso, pase a revisar la gran columna de mi amigo Christian Gutierrez (https://www.runnerschile.com/blog/2018/10/abbott-world-marathon-majors-todo-lo-que-debes-saber-para-participar-en-ellas/), decido de inmediato correr Chicago, porque es la más plana de las 6 y siento que puede ser la mejor maratón de mi vida, ya que a ese dia, semanas después de haber corrido Vina, me encuentro en la mejor condición física que jamás haya tenido, rapidamente pense sera solo mantener los trabajos un año. 

Lo primero, la postulacion, postular directo en la página web (https://www.chicagomarathon.com/), y debes cumplir los tiempos de corte (tambien hay mas formas, pero esa fue la forma que yo utilice para entrar), el valor de la carrera es de $230 USD, créame lo valen. si nunca ha estado en Estados Unidos también considere la Visa Waiver, puede aplicar directo en la página web del gobierno Americano y su valor es de $14 USD, otra cosa, para ingresar a Estados Unidos, necesita pasaporte, si no tiene uno solo debe pedir hora en el Registro Civil (https://www.registrocivil.cl/principal/servicios-en-linea/agendar-hora-cedula-identidad) y cancelar $89.660 pesos chilenos. 

Lo segundo, vuelo y estadía, una vez con todos los trámites listos, hay que llegar a Chicago, vuelos directos hasta el momento no existen pero si compras con tiempo, los pasajes no tienen que ser un martirio, lo que YO aconsejo, es comprar Santiago – Miami, que ese boleto es barato y lo puedes encontrar en promoción muchas veces en el año, pudiendo llegar a $350.000 – $400.000, (solo como referencia, la última vez que viaje a Estados Unidos, compré a través de SkyScanner Santiago – Miami, escala en Mexico, a traves de Aeromexico y el boleto costo $240.000 pesos chilenos, tasas incluidas), ya cuando tengas Santiago – Miami, puedes comprar directo en una línea aérea americana un vuelo interno que no cuesta más de 130-150 dólares (si compras con meses de anticipación), los vuelos salen desde el mismo aeropuerto, sólo asegúrate de tener el tiempo necesario entre escalas.

La estadía, te recomiendo que la compres incluso antes que el vuelo, ya que las mejores suelen agotarse de inmediato, aconsejo quedarse cerca del centro, en donde parte la carrera, y el mejor buscador para esto es Google Hotels (https://www.google.es/travel/hotels) registra todos los hoteles y hostales y no cobra la comision de otras paginas, solo te redirige a sus webs.

Una habitación bien ubicada y en un buen hotel, (ya que en el centro de Chicago no hay hoteles de la media hacia abajo), cuesta entre $80 dólares hasta más $1000, todo depende del bolsillo, pero en verdad, esto es lo primero que se acaba, si compras el último mes, la habitación puede terminar costando más que todo el viaje, creeme.

Una vez allí, ya pisando Chicago, te recomiendo uses el tren para desplazarte a todos lados, tiene muchas líneas y la Línea Azul, puede dejarte en el Centro de Chicago en 45-50 minutos, además opera las 24 horas del dia, puede comprar varios tipos de tickets, yo aconsejo comprar el ticket de una semana que cuesta $23 USD, te permite pases ilimitados durante 7 días (este comienza a correr desde el primer BIP, no desde el primer dia, ojo con eso). el pase de 7 días es super aconsejable, tomando en cuenta que el pase único cuesta $2,25 USD y el de 1 dia cuesta $5 USD.

Les comparto una página web oficial de Chicago, con todos sus mapas de trenes, buses y demás. https://www.transitchicago.com/maps/, de verdad, pueden quedarse en cualquier parte cercana a la “Blue Line”, ya que en el peor de los casos, estarían a 50 minutos desde la última estación que es el aeropuerto.

Como recomendación, les dejo un link de qué hacer en chicago, que a mi me sirvio mucho, recomiendo por sobre todo, la deep pizza de Giodanos Pizza (Numero 35).

https://lostraveleros.com/que-hacer-en-chicago/

Sacando cuentas, por un viaje de 5 días a Chicago + Trámites + Estadía la suma sería la siguiente:

ItemValor
Inscripción 230 USD
Visa14 USD
Pasaporte$89.660
Pasajes$350.000 + $120.000 (SCL-MIA-CHI) 
Estadia 400 USD
Locomoción 23 USD
Total$960.245

El valor final, ronda el millón de pesos chilenos; este valor puede parecer muy grande, pero si uno se lo toma con calma y quizás planea en un horizonte de dos años poder hacer, no es tan descabellado. terminado todo lo que logística del viaje y consejos de como hacerlo, paso al capítulo II, la preparación a Chicago.

CAPÍTULO II, Chicago, como preparar los 42.195 sin sucumbir en el intento

Me propuse entrenar 10 meses, comenzando en enero de 2019, ya venía de mi mejor maratón en Vina del mar, y sintiéndome muy cómodo, quería buscar el sub 2:40, que tan dificil puede ser pensé, iluso.

Partía bien el año, en enero ganado muy cómodo los 15K del Puren Trail Run, descontando muchos segundos al segundo lugar y metiendo los últimos 7K, ritmos de 3:20 y 3:30 en un trail, me llevó a ilusionarme para que lo que venía del año; cuento corto, entre trabajo,  cambio a la nueva casa y acostumbrarnos a vivir fuera de Santiago, me fui a la cresta; solo moviendome para mantener relativamente la capacidad física, llegó junio y yo no había ni siquiera hecho el periodo básico, Chicago se se palpitaba complejo.

Llega junio, sobrepeso evidente y poco kilometraje, comienzo el periodo básico, apuntando a dos factores, peso y kilometraje, debía bajar 10 kilos y correr más de 100 kilómetros semanales, generalmente en Instagram (@runner.amateur) a traves de mis historias y un puñado de publicaciones, subía todo lo relativo a esta preparación, pero a grande rasgos estuvo distribuido en:

Junio

Lunes y viernes trabajo de ejercicios pliométricos + rodaje de 40-60 minutos.

Martes y jueves los primeros Fartlek tratando de acordarme de ir a tope, sin mucho resultado.

Miércoles, kilometraje de 15 a 18 a ritmo medio.

Sábado ritmos rápidos partiendo la primera semana 8K a 4:00, previo calentamiento, y desde ahí bajando sabado a sabado.

Domingo, los malditos fondos, este periodo fue muy tedioso, solo 2 largos los hice acompañado, uno de ellos con mi amigo Manuel Polilla Barros, y el otro con amigos de Santiago Runners, los Chicago Boys, ya que con ellos comenzó el plan allá por 2018, luego de una salida matutina, desayunando se armó el primer grupo que asaltaria Chicago.

En este periodo, me obligue a correr solo, porque en Chicago iría solo a ritmo de sub 2:40 (o eso suponía), por ende, buscar compañía no era lo mejor, ya que el dia D, estaría batiendolas solo, pero dios, correr todos los domingos 30k solo, es un martirio.

Pasa junio llega julio, sin tantos sobresalto, solo un gran problema, el frío histórico de este año, no me dejaba salir en la mañana, siempre salía entre 5:50 y 6:00 am, y en verdad no podía aguantar el frío, vino la primera sinusitis, (hice 3 durante el periodo).

Mi esposa y mi hija me regalaron una trotadora, la que agradecí enormemente, ya que pude correr indoor, pero al cabo de unas semanas, la trotadora murió, al parecer le saque mucho kilometraje y el motor sucumbio (era una Endurance 62 de Oxford, se portaron bien los muchachos, ya que pude devolverla previas 2 visitas de mantención forzada y cambio de motor).

El frío me impedía moverme con normalidad, pero así salieron los dobles turnos y muchos trabajos que no pude hacer a ritmo, pero que termine.

Agosto, era lo mismo, kilometraje y kilometraje, dobles turnos y dobles turnos (los pupilos de Omar, corremos a la usanza de la vieja escuela, kilometraje es la clave del éxito, y me ha resultado desde hace 4 años, es imposible no seguir confiando); pero acá quiero detenerme, ya con tres meses machacando, la forma física había llegado y algunos ritmos estaban saliendo, un dia me tocaba en el plan (1×1000 + 1×2000) x 2 veces, a 3:25 y 3:30 respectivamente, ese dia me senti tan bien, que hice lo mismo, pero a ritmo de 3:18 y 3:22; ese dia fui el rey de mi mundo, de hecho la vuelta a la calma era de 1 kilómetro para después elongar, yo me sentía tan bien que hice 5 kilómetros de más; pero desde ahí en adelante, hasta pararme en Chicago, mi cuerpo no dio con los ritmos nunca más, isquiotibiales y aductores reventados desde ese dia, no respete el plan, no respete a mi cuerpo, por ende, explotó, consejo, corran a los ritmos que dice el plan.

Septiembre, siguen los doble turnos y más kilómetros, empieza a salir en el plan algunas series muy entretenidas de 8×1000 a 3:20, 4×2000 a 3:20 y algunas 3×3000 a 3:25, disfruto mucho esas series largas, además el largo del domingo trato de comenzar a hacerlo lo más similar posible a lo que será Chicago (un frio de mierda), por ende, me obligó a salir a la ruta varios domingos a las 5am, o a la hora que hubiera entre 4 a 8 grados celsius, lo que estaba proyectado para Chicago ese 13 de octubre, yo creo, que esto en particular me ayudó mucho, si bien el dia de la maratón hacia mucho frio, mi cuerpo ya conocía que era correr con equipo de competencia a 5 grados, me senti comodo hasta antes de comenzar.  

PERO, además con este mes, llega a lo que yo le llamo el triángulo de las bermudas.

El triangulo de las bermudas

Para los que corremos nuestros maratones en finales de septiembre o en octubre, ya sea Berlin, Chicago o Viña del Mar; hay una fecha en el calendario que solo miras de reojo, con mucho miedo, ya si agarras vuelo en el feriado, pierdes todo; sumado a eso, era casi una semana de festejos, cresta, había que cuidarse, para eso ideé un plan duro, cero papas, arroz, empanadas y azúcares, pero diablos, entonces que voy a comer.

Decir que no, no es una opción, es iluso pensar en decir, tengo tanta fuerza de voluntad que solo voy a comer lechuga y agua mineral; lo que yo hice y recomiendo, es hacerse cargo, entender que uno también puede comer pero con algunas restricciones, comencé a leer y opte por empanadas pero de masas mucho más sanas, usando harina de garbanzo y harina de almendras, la primera más barata que la otra, ambas las compre en la Vega Central. Para la parrilla preferí cortes magros sin grasa y me asegure con ensaladas ricas a mi gusto; en lo que respecta a alcohol, hace mucho tiempo no tomo destilados eso ya no es problema, solo tomo cerveza y vino, además me ofreci como conductor designado todos los días, solo un dia en casa bebí cerveza normal y la fui mezclando con cerveza cero, así pasaba el 18 sin subir de peso, de hecho continúe bajando; en total ya llevaba cerca de 8 kilos desde que comencé en junio, solo faltaban 2 kilos más, les comparto unas imagenes desde que comencé hasta la última semana de septiembre, fui perdiendo kilos que ayudan a correr mucho mejor.

Superado el triangulo de las bermudas, solo quedaba esperar tres semanas, tres semanas que coinciden con la descarga y baja de kilometraje, bajas en 20 o 25 kilómetros el kilometraje semanal, pero mantienen los ritmos y con eso la forma física.

Alguien se podra preguntar, oye pero este compadre no hizo ningún control, efectivamente, controles formales no tuve, no hice ningún 21K, ya que los que iba a correr por temas de trabajo no pude hacerlo, me iba a Chicago sin haberme probado antes, a la vida.

Nos vamos junto a mi esposa y mi pequeña hija una semana antes, para descansar en Miami y volar a chicago 3 días antes de la carrera, y funciona, sin deberes de trabajo, solo me dedico a descansar.

Una vez en chicago, nos dedicamos a recorrer la ciudad, recoger el número en la expo Chicago Marathon inmensa y hermosa y esperar el gran dia.

CAPÍTULO III, Chicago, correr como el viento, en la ciudad de los vientos

Domingo 13, 04:00 am. suena el despertador, me levanto, miro a mi esposa también despierta para despedirse; me baño, me visto y salgo, en el hotel tomo un café cargado, mucha azúcar y dos tostadas con mucho manjar, ese es mi desayuno cábala. tomo el metro y espero que llegue a la estación Washington, subo la estación y me reuno con los amigos de Santiago Runners, Omar me pregunta cómo estoy, yo me limito a decir bien, por dentro estaba con mucho miedo; para él esto debe ser como ir a comprar el pan. Después de las conversaciones de rigor con los muchachos de Santiago Runners, emprendemos camino a dejar nuestras cosas. (los videos son de Cristián Guzmán, el regalón)

Tras mucho caminar, trotar y deambular, llegamos a dejar las cosas y nos dirigimos hasta el corral A, corral que parte tras los Elite, en estricto rigor, somos lo mejor después de los elite (en tiempo) una gran cosa que te permiten estos majors, es correr con personas que generalmente ves en la televisión, desde lejos vi a Galen Rupp y Sir Mo Farah, un privilegio.

El corral te permite calentar, yo caliento solo, los muchachos de Santiagos Runners, optan por no hacerlo y se colocan en el principio de la línea de salida; caliento hasta que quedan 5 minutos, comienzo solo, porque llegamos temprano a encajonar, termino cuando ya somos un círculo de 400 personas dando vueltas por el corral, me paro a estirar, digo mis oraciones, me hago camino hacia la salida, de fondo se escucha el himno de Estados Unidos y ya estamos.

120 días confluyen en un único momento de introspección, en donde tendrás cerca de 3 horas de calidad contigo mismo, todo lo que hiciste o dejaste de hacer en esos 120 días se apodera de tu cabeza y esperas la pistola para salir a buscar tu marca, porque eso es lo que es el maratón, una batalla contra ti mismo, tu vida pasada y tus miedos más escondidos.

Suena la pistola, y acá vamos.

5k, el Maldito GPS

Dan la salida y comienza la aventura, pero junto con el comienzo, aparece mi primer problema, había leído que por tanto edificio en el centro de la ciudad, el GPS tiende a volverse un tanto loco, pero en mi caso, se fundió, no, no supe sino hasta el kilómetro 5 (estaba marcado) el ritmo promedio que estaba llevando; ya que todo lo anterior, me marcó kilómetros muy dispares unos de otros y con ritmos nada que ver con lo que yo sabía que estaba corriendo.

Por el problema anterior, recomiendo que sepan bien su ritmo físicamente, tienen que saber distinguir a qué ritmo van o por lo menos un estimado, la verdad fue una situación un tanto frustrante y el miedo me hizo temblar un poco, ya que no sabía a ciencia cierta, cómo iba mi paso, solo tenía un estimativo que iba más menos a 3:50 por kilómetro.

Dado el problema anterior, recomiendo ir atentos a los kilómetros marcados que hay en la ruta, los cuales son el 5, 10, 15, 20, half, 25, 30, 35, 40, 41 y 42, pueden usarlos como punto de referencia y mentalmente calcular el paso.

Los primero 5k, los pasaba en 18:59, iba un tanto atrás de lo presupuestado.

Solo para que me entiendan, les adjunto la foto del GPS en sus primeros kilómetros.

10k, si, dudando del PB (Personal Best)

Con el problema del GPS, el tiempo pasó muy rápido en el primer cuarto de la carrera, además, que el circuito sea plano, ayuda demasiado, todo transcurre fácil y además el miedo te hace ir sin estar tan atento a tus sensaciones.

Paso lo 10k en 37:59, sigo tarde, no voy bien cronometrado y el gps me sigue dando problemas.

A esa altura dudo que pueda enganchar bien, pero si machacando, quiero comenzar a enrielar el ritmo, y ya salimos de la jungla de edificios y comenzamos a abrirnos por entornos más despejados, por ende comienzo a ver que el GPS se empieza a normalizar pero acá me surge una duda, será el ritmo correcto o me sigue “blufeando”, le doy vueltas a esa idea y me come la preocupación.

Cada 3 kilómetros existen puestos de  isotónico, muy largos, aproximadamente unos 50 metros de extensión, además, metros más adelante hay el mismo puesto pero con agua, mi consejo es no precipitarse de inmediato y esperar el claro en los puestos para tomar un vaso. 

21k, hey, me engañaron

Paso los 20 kilómetros, pero me obligo a no mirar el reloj, esperando la media maratón, mi miedo es que el reloj me sigue mintiendo y eso me ha llevado a sentir que estoy apurando, esto con el afán de llegar a la media maratón a tiempo para poder bajar el sub 2:40.

lo extraño es que esto sigue “muy fácil”, todo es plano, vueltas más o menos, no hay altimetría de relevancia, pienso que me engañaron y esto está resultando muy fácil.

En esta altura los edificios han desaparecido y corremos entre vecindarios cercanos al centro, existen personas en todo el recorrido, además de cada ciertos metros ponen un estand de música que te distrae, pero solo un poco.

Llega la media maratón y la paso en 1:19:48, a 3:46 promedio por kilómetro, 10 segundos en total bajó el ritmo que debía ir, había corrido en negativo, despuntando la diferencia.

Ahora solo me pregunto, cómo debo enfrentar la segunda mitad, ya el camino se despeja, en realidad hace mucho está despejado, hay grupos de corredores que se van juntando para correr juntos y así aminorar el gasto, por lo mismo trato de acoplarme a algún grupo para tratar de “chupar rueda” y buscar un taxi que me lleve por lo menos a los 30k sin sobresaltos.

25k, diganme KIPCHOGE

Llego al kilómetro 25 y lo paso en 1:34:42, voy bien, solo debo mantener, por lo mismo me voy acoplando a grupos y preguntando el ritmo, pero cresta, nadie me dice sub 2:40, no logro encontrar a nadie; esto me duró hasta el kilómetro 25, en donde veo delante de mi una espalda conocida, un flaco de Road Runners, no conocía su nombre, luego nos quedamos a conversar por unos minutos y lo conocí formalmente (René Cáceres es su nombre) y habíamos corrido juntos en Viña el 2017, haciendo un grupazo.

Flaco, por cuánto vas?, le pregunto. 

Él me responde, buscando el 2:40; acá está la mía pensé; solo le asentí y le dije: “me voy a ir detrás tuyo, no voy tan bien”.

Luego nos acoplamos a un grupo de 5 o 6 personas, iban tirando el grupo un Holandés y un Gringo, los dos haciendo cabeza, otros más a su lado y yo detrás, me iban cortando el viento, me sentía como KIPCHOGE  (el Kipchoge de los pobres).

Así me pase sin tanto sobresalto hasta el kilómetro 30, lo malo, es que el esfuerzo comienza a mellar mi reloj y lo paso en 1:53:44, voy unos segundo bajo lo que debería ir, comienzo a impacientarme y me salgo del grupo, mi peor error; comienzo a correr solo tratando de apurar. 

Kilómetro 35, 02:12:48, la aventura en solitario, surtió efecto y voy como avión, esto es un manjar, correr sin desnivel, el tiempo estaba ideal, solo asomaba un sol tibio que era maravilloso.

7 kilómetros me faltaban y lo estaba logrando. 

37k, no por nada es la ciudad del viento

Iba solo y pague la aventura, ya estaba en la vuelta final, en donde el circuito retorna hacia la meta, pero acá ocurre mi gran desgracia; el viento comienza a pegarme y no pasa mucho tiempo hasta que me veo corriendo casi de lado, cabeza abajo y tratando de no sucumbir.

Solo 5 kilómetros más pensaba, pero el viento me decía otra cosa, iba dando mi máximo esfuerzo pero sentía que no avanzaba, el viento me daba de frente.

Trato de seguir batallando y los músculos tensores de mi cadera comienzan a molestarme mucho. 

Paso el kilómetro 40 en 2:32:29, aún busco el milagro, pero se que está difícil. 

41k, hola soy Chicago

Del kilómetro 39 en adelante, ya te vuelves a meter en el DOWTOWN, el centro; el GPS se me vuelve a perder y solo confió en mantener el ritmo, pero adivinen, la parte más compleja del recorrido, vas por una avenida interminable, el viento te sigue pegando, doblas a la derecha casi al final de la calle y viene lo último!; te ponen una subida en el último kilómetro, para que el viento te pegue de frente. Subes un puente y el viento te agarra, voy en 2:36:30, meto un kilómetro a 3:30 y la gloria es mía, pero dentro de mi se que es muy difícil.

42k, contento señor contento

Das el último giro a la izquierda, bajando el puente, y te recibe la meta, pero a unos 500 metros, aun esto no termina. 

Con tristeza veo que mi reloj marca 2:40:00, me destruyo pero sigo corriendo; mierda, no lo hice.

De inmediato pienso, vine por 2:40:00, no lo hice, pero no lo puedo botar, por último que se mi PB, eso se hace dar marcha y “rematar”.

Ambos lados de la calle repletos, veo un par de banderas de Chile pero solo pienso en mi esposa y mi hija que deben estar por ahí.

Mi ojos se llenan de lágrimas, solo días antes de salir del país, mi viaje era incierto por un problema con mi visa, estaba corriendo ahí por gracia.

Paso en 2:41:17, solo 77 segundos después de lo presupuestado, luego analizando, esos 77 segundo estuvieron entre el kilómetro 37 al 42; serán los 77 segundos que estarán rondando hasta una nueva maratón. 

En la zona de reunión en donde se juntan las familias con los corredores, voy a la letra de mi apellido que están dispuestas ahí para hacer más fácil el encuentro y me reuno con mi esposa y mi hija.

Contento por la experiencia, agradecido de Dios por permitir que mi hija y mi esposa me viera correr por primera vez y fuera en Chicago. si, al final, somos lo mejor del amateurismo, no por los tiempos que podemos hacer, sino por las personas que podemos contagiar.

En resumen de esta linda experiencia y para los ñoños como yo:

  • Partida: orden extremo, distribuido en corrales por tiempo, puede calentar en corrales, lleve ropa que pueda botar, ya que hace frío en la mañana. 
  • Ruta: planisima, solo una subida que recuerde como compleja, la última. 
  • Consideraciones: viento en partes abiertas, corra en grupo.
  • Problemas: GPS, se pierde en varios trayectos (al final a mi me marcó 44,6 kilómetros)
  • Hidratación: cada 3 kilómetros, isotónico y agua, en distintos puesto y por ambos lados.
  • Si volviera a correr ahí: me guardo para el final, esperando asaltar el cronómetro. 

Les adjunto imagen de la altimetría y el recorrido, para que se hagan una idea. 

Ya para ir cerrando, les comparto mis estadísticas, con el error del gps, y las estadísticas oficiales de Chicago.

Para finalizar y como siempre pero en ningún caso menos importante, de hecho es lo más importante, agradecido de Dios por traerme hasta acá, por darme una familia pequeña pero unida, que sabemos enfrentar los dilemas de la vida, una esposa hermosa y una hija a todo terreno. agradecido de Omar por seguir confiando y creyendo que puedo dar más, y aunque lo ha ganado todo en la vida, sacrifica sus mañanas para correr con un punado de amaterur que buscan hacer historia en sus propias vidas.

Cuál será la maratón número 6, aun no lo sé, solo sé que buscaré el sub 2:40 donde Dios me lo permita.

Nos vemos en la ruta. 

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