Mi experiencia en los 42.195 mts del Maratón Internacional De Punta Del Este y el sueño de Boston Marathon

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Mi nombre es Christian Gutierrez, tengo 36 años, soy Kinesiólogo, Esposo y Padre de 2 hermosas niñas (Rafa & Jose). Soy maratonista amateur desde el 2014 y pertenezco al Club Team Pro-Runners de Viña del mar, si quieren conocer un poco más de mi historia como maratonista y mi motivación por correr no duden en visitar el blog de un amigo mexicano Edgar “Korridori Merino” y lean mi nota del 2015 titulada “Corro Por los que no pueden” en el siguiente link: http://korridorimerino.com.mx/corro-por-los-que-no-pueden-christian-gutierrez/

Luego de esta presentación les voy a contextualizar como nace mi interés por participar en la undécima versión del Maratón Internacional de Punta del Este en Uruguay. Esta nueva experiencia de Maratón, mi séptima, comenzó a gestarse al finalizar el Maratón de Santiago (MDS) del 2018 a la cual llegaba en excelentes condiciones, pero una deshidratación en el Kilómetro 28 me tenía preparado otro final, solo pude terminarla en 03:56:46, con esto nuevamente el sueño de Boston se alejaba al igual que en el Maratón de Berlín el 2014 que por culpa de un desgarro la termine en 04:16:59 y así mismo pasó en el Maratón de Viña el 2017 que por dolor estomacal me sacó de ritmo y termine con un crono de 03:26:07. Pero si hay algo que me caracteriza es la perseverancia y seguir intentándolo, es así como di vuelta la pagina de inmediato post MDS y me coloque otro desafío para seguir buscando mi sueño a Boston, no podía tirar por la borda todo lo entrenado este 2018 y así planificamos, con mi Coach Pablo Mena, los 5 meses que quedaban para el Maratón Internacional de Punta del Este, proceso que culminó con 1200 Kilómetros recorridos, 80 días de entrenamiento, 4 fondos de 30 kilómetros y 2 PB uno en 10K y otro en 21K en Agosto recién pasado. Todo este esfuerzo de meses y los resultados de agosto me dieron la tranquilidad y esperanza que por fin llegaría la carrera en que saldrían las cosas.

Al comenzar el viaje a Uruguay por primera vez, en mi corta carrera de maratonista, mi esposa no pudo estar conmigo, ya que fui padre hace un mes atrás y era inviable contar con ella por razones lógicas. Ante esto, un amigo de mi Club Team Pro-Runners , Héctor, se unió a esta aventura para participar en los 10K y además apoyarme en la parte final de la ruta, estaré siempre agradecido por su apoyo. Partimos a Montevideo desde Santiago el jueves 6 a las 10:00 AM en un vuelo muy tranquilo que duró cerca de 2 horas, al llegar a Montevideo compramos de inmediato pasaje en bus en el mismo aeropuerto para dirigirnos a Punta del Este, viaje que duró cerca de 2 horas y que tuvo un valor de 6.000 pesos chilenos. La verdad que muy fácil todo para llegar a destino. Cerca de las 16:00 llegamos al departamento que arrendamos por 4 noches y que sería nuestro laboratorio, perfecta ubicación a 6 cuadras de la meta y económico 180.000 pesos la estadía, arrendado con harta anticipación.

Una vez que llegamos a nuestro destino y para sacarnos el viaje de inmediato salimos por unos kilómetros, para conocer la zona y comenzar a aclimatarnos. Para sorpresa nuestra justo ese día estaban armando la meta de la carrera y pude comenzar a sentir esos 42.195 mts, todo comenzaba a fluir.

El viernes, fue el día del retiro del Kit, nos dirigimos por la tarde al Enjoy de Punta del Este a la Expo para conocer nuestros números de corredor. Esta es la oportunidad para contarles mas sobre esta Maratón Internacional de Punta Del Este que vivió su versión Nº 11. Es una maratón que año a año va tomando mucha fuerza y esta dominada por la participación de muchos extranjeros. En esta versión participaron 5000 corredores en todas las distancias 5K, 10K, 21K y 42K. Del total de participantes, 700 fueron por la distancia reina de 42.195mts de los cuales 25 éramos chilenos, en total participaron 100 chilenos. En la Expo tuve la oportunidad de hablar con uno de los Organizadores, Alain Mizrahi, quien amablemente me contó detalles de esta maratón que es organizada muy a pulso y eso la hace muy cercana al corredor, tiene mucho para seguir creciendo, pero esto depende netamente de los extranjeros que ocupan cerca del 50% de las inscripciones.

Respecto a la parte técnica y el circuito, mencionar que es una maratón relativamente plana, en promedio tiene 7 metros sobre el nivel del mar en la parte más baja y cerca de 44 metros la parte más alta. Las condiciones climáticas en esta época del año son una temperatura que ronda los 8-12 grados la mínima y cerca de 18-20 grados la máxima, con Humedad del 70%-80% y vientos entre 10-15 Km/h. La mitad del recorrido es por la costa y la otra por el interior, la zona de mayor altimetría es del kilómetro 20 al 32.

Domingo 9 de septiembre, el día de la carrera, Nos despertamos a la 06:00 AM, la largada era a la 08:00 AM, al despertar fluía en mi una gran tranquilidad, lo planificado y la estrategia ya estaban en mi mente muy claras y solo había que dejar que sucediera lo tan esperado para clasificar a Boston el gran objetivo. Ya en la largada luego de un breve calentamiento y conversación con mi amigo Héctor que me iría a acompañar en la parte final del recorrido, me encajone en la primera fila de la largada, fueron minutos de mucha concentración el cual aproveche para hacer un resumen mental de todo el proceso de este 2018 que comenzó en enero y deje mi mente preparada para afrontar el recorrido. La estrategia de mi coach era ir muy parejo del kilómetro 1 al 20 a 04:15 por kilómetro y a partir del kilómetro 21 mantener o bajar máximo a 04:20 hasta terminar la zona con más altimetría. Luego desde el kilómetro 30 la idea era volver a ritmo de 04:15 o menos si llegaba con piernas, hasta la meta.

A las 08:00 AM en punto dieron la largada y como salí en la primera oleada luego de unos metros baje el ritmo, para que ese primer kilómetro no fuera tan rápido, a pesar de frenarme no fue suficiente salió a ritmo 04:01 el primer kilómetro, luego de esto comencé a encontrar mi ritmo planificado con el coach, llegando al kilómetro 20 con promedio de 04:15, respeté todos los puestos de hidratación, en los cuales sólo consumí agua y aplique el gel que correspondía. Estos 20K iniciales se desarrollaron por el borde costero, acá fue donde recibí mucho apoyo de los competidores que se me cruzaban y donde vi la mayor cantidad de corredores, pues se mezclaban todas las distancias.

Del kilómetro 21 en adelante el panorama cambió en cuanto al número de corredores se trataba, esto porque entramos en la ruta exclusiva del los 42K, en ese kilómetro éramos solo 3 corredores, acá nos alejamos de la costa de punta del este, entramos en una zona de bosques en donde una que otra persona salía a apoyar, aproximadamente hasta el kilómetro 26 fui con dos atletas brasileños que iban juntos, pero del 27K en adelante ellos se quedaron un poco y los adelante para seguir solo gran parte del trayecto. En el kilómetro 30 ocurre algo que fue la clave para el resultado final, las sensaciones de mi cuerpo eran tan buenas y como veía que no pasaba nada extraño, yo esperaba el muro del kilómetro 30 o que algo pasara, pero nada, acá tomé la decisión de no mirar más el reloj y correr por sensaciones hasta la meta pues me sentía fluyendo.

Hasta el kilómetro 34 el cuerpo seguía respondiendo de maravillas, ya solo quedaba la zona de vientos que me habían anticipado días antes. Acá viene una parte del circuito que la mente odia, al ir acercándome a la costa en vez de tomar la mano izquierda y seguir directo hacia la meta por el borde costero, me hacen ir 1 kilómetro hacia la derecha con viento en contra y después devolverme por ese mismo kilómetro hacia la meta, también con viento que fue protagonista hasta el kilómetro 41 aproximadamente. En el kilómetro 36 apareció mi amigo Héctor, un gran apoyo para el tramo final.

A esta altura del recorrido y con el viento en contra y como no miraba el reloj no sabía con precisión cuánto me había hecho bajar el ritmo el viento, así que seguí firme luchando y buscando llegar a la meta lo antes posible, en este trayecto cerca del kilómetro 37 divise a los lejos a otro competidor al cual cada vez me acercaba más, esa fue una gran motivación para apurar más y cerca del kilómetro 40 logre adelantarme a él y seguir firme los últimos kilómetros, acá ya la gente se hizo presente con el apoyo, escuche por ahí un vamos chile, vamos Guti, “vamos weon no queda nada” era lo que necesitaba para afrontar la última parte de la carrera, esa donde coreaba fuerte los nombres de mi esposa y mis hijas, “Vamos Caro, Vamos Rafa, Vamos Jose” fueron la constante hasta divisar la meta.

Cuando me quedaban cerca de 20 metros para cruzar la meta divise el cronómetro que reflejaba un Sub 3, no me lo podía creer, una felicidad indescriptible, se me vinieron a la mente todos estos años desde el 2014 que comencé esta locura gracias a mi amigo Pedro García maratonista que por la maldita Esclerosis Lateral Amiotrofica (ELA) nos tuvo que dejar el 2015 al que le prometí Boston, mi familia, mis amigos, mi club, mi trabajo, de todos me acorde, de todos los fracasos previos, por fin se dio mi carrera soñada, esta que demuestra mi nivel, fruto del esfuerzo y disciplina. El cronómetro se detuvo en 02:59:29 en mi reloj y para la organización en tiempo 02:59:25.

Con este resultado obtuve mi PB (Personal Best), de pasada me convertí en Sub 3 y con este tiempo ratifique la marca para Boston con creces y con 10 min bajo el tiempo que me solicita la organización 03:10:00.

Un final soñado y una enseñanza tremenda, luego de terminada la carrera. Pasada la euforia, vi los parciales del reloj, ese pequeño gran detalle hizo la diferencia, el no mirar el reloj hizo que todo el tiempo que traía a favor hasta el kilometro 35 no fuera en vano, pues por el viento promedie un ritmo de 04:35 los últimos 7 kilómetros. Toda esta alegría no termino acá, fui 14 de la clasificación general, fui el segundo mejor chileno y además me subí al podio con un segundo lugar en mi categoría de 35-39 años, sin dudas el Maraton Internacional de Punta Del Este quedara grabada a fuego en mi corazón y cierra una etapa de 5 años buscando capitalizar mi nivel en la distancia reina y clasificar a Boston el gran sueño, les recomiendo a todos este Maratón que como lo dije no representa lo que es Santiago, Buenos Aires o Rio que son auspiciados por grandes empresas, pero que tiene algo muy especial y que no experimente en ninguna otra, ni si quiera en Berlín, la cercanía con el corredor, eso es impagable y por lo mismo prometo volver alguna otra vez a Punta Del Este.

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